Nuevas carreras universitarias para la Era del Conocimiento
Tecnologías informáticas,
inteligencia artificial, nanotecnología, medioambiente y salud están a la
vanguardia. Una universidad pública y cuatro privadas cuentan cómo se están
adaptando a los nuevos desafíos de la Revolución Tecnológica en la Era del
Conocimiento
Carlos Morales Peña / Revista Forbes Bolivia
Universidades públicas y privadas en
Bolivia apuran el paso para subirse a la Revolución Tecnológica a través de
nuevas carreras y novedosas metodologías de aprendizaje.
La automatización de los procesos,
la inteligencia artificial y la digitalización de casi todas las actividades
humanas han conformado la denominada Cuarta Revolución Industrial en la Era del
Conocimiento. Diversos expertos coinciden en alertar que el 60% de los puestos
de trabajo serán reemplazados por unidades robóticas y miles de oficios que hoy
conocemos ya estarán más con graves consecuencias sociales. Entre “tecno-optimistas”
y “tecno-pesimistas”, lo cierto es que la transformación que, hasta no hace
mucho, pensábamos que era ciencia ficción, hoy ya es una realidad en el marco
de esta cada vez más estrecha y desafiante Aldea Global.
Como bien dice el sociólogo Manuel
Castells, la Era de la Información que se ha instalado en las sociedades del
siglo XXI no se refiere solamente a las tecnologías de la información y la
comunicación derivadas de la revolución digital, sino que “integra la
centralidad de la producción de conocimiento mediante el procesamiento de
información permitido por dichas tecnologías en el conjunto de la actividad
humana”.
Hoy, las redes de unidades de
inteligencia artificial pueden fácilmente encarar oficios tan tradicionales y
complejos como los que vienen haciendo médicos, abogados, sociólogos,
administradores, economistas, arquitectos, educadores y periodistas. Hasta los
artistas, los productores de música o los jugadores de ajedrez se ven
amenazados por algoritmos que pueden crear conexiones infinitas e inimaginables
para la mente humana.
Pese al terror tecnológico que
causa pensar en un mundo dominado por máquinas inteligentes, la mayor parte de
los expertos coinciden en que se ha instalado un nuevo paradigma científico,
pero están de acuerdo en no caer en una visión apocalíptica de este proceso. Destacan,
en este sentido, que el mundo de los valores, los afectos y el contacto humano
serán tareas casi exclusivas de un Homo Sapiens que, como dice el experto
israelí Yuval Noah Harari, insiste en convertirse en un Homo Deus de la mano
del desarrollo tecnológico.
¿Qué carrera universitaria, qué
tipo de conocimientos y qué formación académica se deben adoptar para encarar
estos desafíos monumentales?
Forbes Bolivia habló con
directivos de cinco universidades para abrir el debate sobre el perfil de la
Universidad boliviana frente a estas grandes transformaciones culturales,
sociales y tecnológicas que se están dando a escala global.
El rector de la Universidad para
el Desarrollo y la Innovación (UDI), José Antonio De Chazal; el vicerector de
la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), Sergio Daga; el
director de Marketing y Admisiones de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz),
Jorge Eduardo Castrillón; la decana de la Carrera de Comunicación Social de la
Universidad Evangélica, Martha Paz Burgos; y, el vicerector de la Universidad
Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), Oswaldo Ulloa, respondieron las preguntas
planteadas a partir de esta inquietante realidad.
El último informe del Banco
Mundial (BM) sobre la educación superior en América Latina arroja datos que son
claves para iniciar el debate.
Para comenzar, y gracias a la
expansión de la clase media, el ejército de estudiantes matriculados y
titulados universitarios en Bolivia se multiplicado de forma considerable en la
última década.
De 333.210 inscritos en las
universidades públicas en 2010, pasamos a 551.353 en 2017, mientras que en las
universidades privadas pasamos de 91.532 a 128.871 en 2016. De 424.742 alumnos
que inscribieron sus nombres en una universidad en Bolivia en 2010, pasamos a
680.224, un 60% más de nuevos alumnos en menos de una década.
Lo propio ocurre con los titulados
que pasaron de 17.987 en las públicas y 3.810 en las privadas, en 2010, a
26.455 nuevos profesionales en las estatales y 6.827 en las privadas entre 2016
y 2017. Es decir, de 21.797 graduados al comienzo del periodo a 33.282
titulados entre 2016 y 2017.
Pero lo que más preocupa a los
expertos en esta materia, no es la cantidad sino la calidad de la educación
universitaria y el perfil de los estudiantes en la educación superior.
El informe del BM alerta que, en
América Latina, un 39,5 % de los graduados pertenece al área de Ciencias
Sociales, Administración y Derecho, seguido por un 19,1 % en Educación y un
15,2 % en Salud.
En cuarto lugar, con un 11,7 %,
figura Ingeniería, Industria y construcción. Las otras áreas suman en total
alrededor de un 15 %: Ciencias solamente alcanza un 4,9 % de los graduados, y
humanidades y artes un 3,5 %.
El caso boliviano no es la
excepción. Más del 57% de los graduados
bolivianos estudiaron Educación (24%), Ciencias Sociales, Administración de
Empresas y Derecho (33,2%) y Salud y Bienestar (17,4%). Apenas, 10,8% lo
hicieron por Ingeniería, industria y construcción, 5,6% por agricultura y 4,9%
por ciencias duras.
Frente a este panorama, las
universidades públicas y privadas bolivianas ya están tomando cartas en el
asunto para romper este fenómeno y apuntar a la innovación tecnológica, sin
descuidar las otras áreas del conocimiento.
Nuevos oficios, nuevas carreras
José Antonio De Chazal (UDI) alerta
que “esta tendencia no coincide con la realidad actual. Las demandas de la
sociedad global, que acompañan la revolución tecnológica en un mercado laboral
con tendencias disruptivas, se van concentrando en áreas afines como, por
ejemplo, los ingenieros especializados en Tecnologías Informáticas (TI) e
Inteligencia Artificial, que van a ser los más buscados, ya que están
directamente vinculados con la digitalización”.
El rector de la UDI, precisa que
la tasa de desempleo de estas carreras en el mundo actual se sitúa por debajo
del 5%; una cifra muy positiva, siendo las ingenierías de telecomunicaciones y
ciberseguridad, las de menor tasa de desempleo.
En definitiva, las ingenierías
-según Randstand Professionals (USA)-, serán las carreras con más oportunidades
laboral tome sus propias decisiones con respecto a su aprendizaje.
Todos los estudios coinciden en
señalar que no basta ajustar la oferta universitaria, también urge fortalecer
el nivel secundario.
“Ya no basta con estudiar solo
para el examen, hay que hacerlo para toda la vida. Las nuevas generaciones
requieren un sistema educativo acorde a la realidad con proyección de futuro,
por lo que es necesario vincular la educación secundaria con la universitaria”,
indicó.
En términos de formación
profesional, las carreras que tienen mayor mercado laboral actualmente – y en
proyección los próximos 20 años - son las técnicas y las tecnológicas, asegura
De Chazal. Se dice que las carreras que
forman abogados, corredores inmobiliarios, arquitectos, contadores, entre
otros, van a sentir en mayor grado los cambios tecnológicos, ya que, con la
inteligencia artificial, la programación informática, se podrían eventualmente
sustituir varios campos del ejercicio profesional.
“La dinámica que acompaña el crecimiento
de las soluciones informáticas, con aplicaciones en todos los ámbitos de la
actividad profesional y empresarial, se deja sentir cada vez más en la vida
cotidiana”, explica el experto.
Por ejemplo, en el diseño y
proyecto de casas y oficinas, la domótica, ofimática y robótica van ganando
espacio, donde aquellos arquitectos que no estén a tono con las nuevas
tecnologías, van a quedar fuera de mercado.
En los casos de abogados, ya se
están utilizando diversos tipos de software, donde se introducen datos de leyes
y de jurisprudencia, y el sistema genera situaciones y escenarios que permiten
contar con informes, dictámenes e incluso opciones de soluciones alternas de
conflictos/controversias, con mayor precisión.
O bien, en el caso de las ciencias
médicas, con la introducción de datos sobre historiales clínicos, con
información de toda la gama de enfermedades y afecciones, con la farmacología
disponible, va a ser posible tener resultados de diagnóstico clínico y su
posible tratamiento.
Sin embargo, De Chazal remarca que
“hay que tener en cuenta que el elemento central: el ser humano, siempre va a
ir adelante en todo tipo de carreras profesionales. Un médico no va a ser
sustituido por un robot, porque las emociones y los sentimientos, la psicología
clínica y las terapias que pueden lograr la recuperación de los pacientes, son
irremplazables por soluciones tecnológicas. De igual modo, un abogado bien
formado va a asesorar y orientar jurídicamente en mérito a su capacidad y
razonamiento jurídico. Similar criterio para las otras profesiones que tienen
la tendencia a sufrir los cambios tecnológicos”, enfatizó.
Habilidades blandas y duras
Sergio Daga, de la UPSA, recuerda
que “el hombre del siglo XXI busca ser amigable con el medio ambiente, se
enfrenta a la automatización de los empleos, a emprendimientos que son cada vez
más tecnológicos e innovadores y, a su vez, busca ser una persona íntegra como
un valor fundamental, no sólo desde un punto de vista moral y ético, sino desde
lo productivo”.
En este sentido, “las habilidades
llamadas blandas (resiliencia, amabilidad, perseverancia, honestidad) son
activos que las máquinas no pueden tener, y esto otorga valor agregado al
hombre del siglo XXI”.
En ese marco, en la UPSA “todas
nuestras carreras y programas de postgrado buscan preparar a los estudiantes
ante los desafíos que actualmente nos enfrentamos. Los procesos de adecuación
permanente de nuestro currículo y las propuestas de nuevas carreras miran hacia
ese sentido. Esas habilidades blandas están incorporadas, de manera
transversal, en los renovados planes de estudios de nuestras carreras”,
aseguró.
Sin duda que las carreras con
mayor impronta tecnológica, con enfoque sostenible medioambientalmente
hablando, así como la enseñanza de las humanidades, son aspectos destacan de
las que se podría llamar las carreras del futuro, destacó Daga.
La UPSA cuenta con 19 carreras de
pregrado, todas rediseñadas recientemente, y sus programas curriculares se
actualizan semestre a semestre. Así también, se tiene previsto la apertura de
dos nuevas carreras que responden al momento actual que vivimos, que algunos lo
llaman la Cuarta Revolución Industrial, estas son las carreras de Ingeniería en
Mecatrónica y Robótica, así como Ingeniería en Energías Eléctricas y
Renovables.
Ambas carreras, se espera, puedan
ser ofertadas en el siguiente año académico 2021. De igual manera, los
programas de maestría de nuestra Universidad cuentan con certificaciones
internacionales en Big Data, en conjunto con la Escuela de Negocios ENAE de España.
De acuerdo con el último reporte
“The Future of Jobs” del Foro Económico Mundial, recuerda Daga, “los oficios
que tienen mayor probabilidad de sufrir cambios son aquellos que exigen
habilidades no tan especiales o complejas, sino más operativas y que no exigen
mayor capacidad de análisis. Y digo sufrir cambios y no ser reemplazados,
porque ese mismo informe indica que lo que podría estar ocurriendo, al menos en
áreas como el retail, es que los trabajadores ya no son contratados para
realizar labores específicas, por ejemplo, en un supermercado, solo para
manejar la caja, sino también para revisar inventario y reponer productos”.
Según Daga, la multifuncionalidad
llegó para quedarse. Es importante que la preparación que se recibe en
instituciones de educación, no sólo superior, sino a todo nivel, tenga en mente
la flexibilidad y la capacidad constante de incentivar y emocionar al
estudiante con las ansias de aprender”.
Escenarios del futuro
En Unifranz, la oferta de carreras
está estrechamente vinculada a las demandas del futuro y viene acompañada con una
metodología de enseñanza que apunta a desarrollar las competencias de los estudiantes
de forma transversal a todas las ramas de conocimiento.
Jorge Eduardo Castrillón lo
explica de esta manera: “En un mundo de cambios exponenciales, una universidad
hace ciencia ficción porque está preparando profesionales para dentro de 5
años. Para poder entender los escenarios futuros ya no podemos planificar como
en el pasado mirando hacia atrás para reproducir según la experiencia”.
Hoy, “debemos trabajar mediante
prospectiva es decir delinear los potenciales escenarios futuros que
enfrentaremos para desarrollar los escenarios presentes que nos encaminen hacia
ese futuro. Hoy un niño que ingresa en el preescolar va a estudiar una carrera
universitaria de una profesión que todavía no conocemos”, asegura.
En este marco, en Unifranz, las
cinco carreras de mayor potencial son Ingeniería Informática, Ecología Genética,
Cyberseguridad, Biotecnología y nanotecnología, Comunicación Digital, (Big
Data, Inteligencia Artificial) y la Medicina Geriátrica.
En este contexto, la mirada de la
Unifranz se resume en una frase que se encuentra en el ADN de la universidad
“El futuro es hoy, en Unifranz”. Desde hace cinco años nos hemos propuesto la
misión de transformar el Modelo Educativo en Bolivia y para esto desarrollamos
un modelo de aprendizaje por competencias en donde los profesores ya no
entregan solo conocimiento (este sin dudas se encuentra en la nube) sino que
son facilitadores de encontrar, junto a sus alumnos, respuestas a las múltiples
preguntas del aula.
“Para esto todas nuestras carreras
tiene condimentos tecnológicos enmarcados en Centros de Simulación donde los
alumnos experimentan su profesión con las últimas tecnologías. Por ejemplo, el
Centro de Simulación de Salud donde los futuros médicos ya no solo experimentan
anatomía con cadáveres, sino que lo realizan los robots que simulan
problemáticas de pacientes o con una pantalla clínico quirúrgica donde pueden
navegar por el cuerpo humano en forma virtual”, explicó.
Por otro lado, “las carreras han
sido rediseñadas en sus contenidos y pensum de manera de actualizar las
experiencias que viven los alumnos. Las carreras tienen una alta orientación
hacia la especialización mediante menciones que permite a los estudiantes
especializarse en áreas de potencial futuro, como por ejemplo la carrera
Ingeniería de Sistemas cuyas dos menciones son “internet de las cosas” y “domótica”.
Cinco áreas clave
Martha Paz, de la Universidad
Evangélica, remarca que las cinco carreras clave de este proceso son:
Inteligencia Artificial (ahora las
actividades cotidianas de las personas y sociedades giran en torno al internet
y, pronto, al internet de las cosas); Nanotecnología (cada vez se necesitan más
y nuevos materiales para la creación de objetos que reemplacen a los
tradicionales y solucionen problemas de costos y de contaminación); Gestión del
Medio Ambiente (el cambio climático nos exige actuar pronto, eficaz y
eficientemente en el cuidado del medio ambiente desde todos los espacios,
ámbitos y grupos culturales); Gestión del Talento Humano (la verdadera riqueza
de las naciones está en las personas); y Filosofía de la Ciencia (entre tanta
producción, el hombre debe saber cuestionarse permanentemente sobre lo que está
haciendo y adónde todo eso le lleva a él y al mundo).
“No me atrevería a decir que hay
profesiones que están quedando obsoletas, pero sí puedo señalar que, en estos
momentos, las ciencias sociales en general están un poco deprimidas. Son las
ciencias de la salud y las ciencias exactas y de tecnologías las más procuradas
en la actualidad. ¿Por qué están un poco deprimidas las primeras? Por un lado,
porque las modas van y vienen y, por otro, porque, sin necesariamente quedarse
obsoletas, es verdad que hay ciertas carreras, como el Periodismo, que
necesitan reinventarse ante la avalancha de cambios tecnológicos y prácticas
profesionales, administrativas y económicas que están resquebrajando el
tradicional modelo de negocios basado en la publicidad que sustentó al
periodismo durante un poco más de un siglo”, indica la experta.
“¿Es esto un problema? No. Es una
gran oportunidad para reinventarse. Muchas profesiones que actualmente se ven
en crisis se encuentran ahora en un momento de inflexión, con más oportunidades
que nunca. Siguiendo el mismo ejemplo del Periodismo, lo que corresponde hacer
es replantearlo desde el punto de vista de los modelos de negocios, desde la
tecnología y lo multimedial, y desde su interrelación práctica con otras
disciplinas y ciencias como la informática, las telecomunicaciones y la
electrónica”, asegura.
Porque, “definitivamente las
sociedades necesitan y necesitarán por siempre del periodismo, de la historia,
de la literatura, las artes en general, la sociología, la filosofía, la
lingüística, las ciencias políticas y teológicas, la antropología, la
psicología, en fin”.
El desafío de la pública
Con más recursos gracias a la
coparticipación fiscal y los fondos provenientes de las regalías petroleras,
Ulloa resalta que la UAGRM ha logrado transformar la infraestructura
universitaria gracias a una fuerte inversión pública. Sin embargo, reconoce que
la entidad está en pleno proceso de adecuación para garantizar la provisión de
un servicio universitario que atienda las demandas de un mercado laboral cada
vez más exigente y cambiante y de un sector productivo que es el motor de la
economía de Bolivia.
Ulloa considera que la clave para
la adaptación a los nuevos desafíos tecnológicos pasa por garantizar la calidad
académica, para lo cual se busca la actualización de la oferta universitaria,
la incorporación de tecnologías de la información más modernas y con la
acreditación de más del 50% de las 58 carreras de grados y 6 técnicas ante el
Mercosur, lo cual garantiza la conexión con los últimos avances tecnológicos
que se dan en la región.
El vicerector recordó que, además,
la universidad pública tiene convenios con más de 200 universidades del mundo,
lo que permite un intercambio sustancial de profesores y estudiantes con
centros de estudio en Europa, Japón, China y otros países.
“Nosotros también nos estamos
preguntando sobre las carreras del futuro y sabemos que están apareciendo
nuevos perfiles y demandas de las sociedades”, señaló.
Ulloa aseguró que, en ese marco,
se visualiza un cambio en la tendencia, donde las carreras sociales están
perdiendo terreno frente a las ingenierías, la salud y el medioambiente.
“Las carreras del futuro tienen
que ver con la informática, la digitalización, la nanotecnología, la
inteligencia artificial, el medioambiente y la salud”, aseguró.
“La clave del cambio también está en el
secundario. De 40.000 estudiantes secundarios, apenas 15.000 pueden ingresar a
la universidad. Hay falta de formación y allí hay que trabajar con más fuerza”,
indicó.
Para dar una alternativa a estos
sectores, la UAGRM también ha puesto en marcha tres carreras virtuales,
Derecho, Contaduría e Informática que se pueden resolver sin asistir al campus
universitario.
“Creemos que el cambio está para
quedarse y que nosotros debemos adecuar nuestra oferta universitaria para este
nuevo mundo que plantea la revolución tecnológica”, afirmó Ulloa.






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