miércoles, 19 de febrero de 2020

Entrevista con Mohammed Mostajo Radji


Mohammed Mostajo Radji, científico


“Las universidades públicas bolivianas ya no tienen excusas para estar entre las mejores”

Carlos Morales Peña / Revista Forbes Bolivia


Más allá de sus múltiples y destacados títulos académicos, Mohammed Mostajo Radji es un hombre sencillo, inquieto y motivante. Rodeado de jóvenes talentos, su pasión está centrada hoy, a sus 30 años, en pasar la posta del conocimiento científico a las nuevas generaciones. Hace cinco años, en 2014, lanzó los denominados Clubes de Ciencia con más de 400 aspirantes. Hoy, esta iniciativa se ha transformado en la experiencia científica más exitosa de las últimas décadas y, gracias a una inteligente “diplomacia científica”, ha sobrevivido a los avatares políticos. Más de 1.000 jóvenes bolivianos ya fueron entrenados para las grandes lides de la ciencia global y otros 3.200 esperan su turno para adquirir las herramientas que les brindan expertos de talla mundial llegados a Bolivia con este objetivo.
Fiel a su formación universitaria (está entre los 12 científicos más influyentes de la Universidad de Harvard – EEUU), Mostajo es crítico con las falencias el sistema educativo, y en particular, con la formación universitaria local y el modelo científico boliviano. “Las universidades públicas bolivianas ya no tienen excusas para estar entre las mejores de América Latina”, lanza en esta entrevista con la revista Forbes Bolivia, para remarcar que “tienen autonomía plena y hay fondos suficientes, lo que falta de una mejor administración del sistema universitario estatal”.
Mostajo es parte de la revolución del conocimiento. Como tal evalúa dónde estamos parados frente al cambio del paradigma tecnológico, las nuevas exigencias del mercado laboral y las demandas de una sociedad global cada vez más desafiante.

Sabemos hace un tiempo que la transformación tecnológica y la automatización está desplazando a millones de persona en todo el mundo, destruyendo oficios tradicionales y creando otros nuevos. ¿En qué medida se ha consolidado este proceso y qué perspectiva tiene para nuestros países?
- En los próximos 20 años, el 60% de los trabajos que hoy están ocupados van a ser fácilmente reemplazados por una máquina. Primero, creo que tenemos que cambiar la perspectiva que tenemos de pensar que estamos seguros con nuestro trabajo. En realidad, ninguno de nosotros lo está. Por ello, tenemos que crear más habilidades interdisciplinarias. Con cada revolución industrial, los que sufren son los que no se adaptan. Cuando aparecen nuevos desarrollos tecnológicos no es que todo el mundo pierde su trabajo en una situación caótica, sino que los tipos de trabajo cambian.

¿Cuáles son esos nuevos trabajos que tenemos hoy?
Mucho está pasando por el análisis de datos. Tenemos que reconocer cuál es el siguiente paso. Las máquinas, con la inteligencia artificial, no están todavía en condiciones de predecir cuáles van a ser los siguientes pasos. Todo lo que tiene que ver con el poder analítico de los seres humanos tiene que ver con las carreras del futuro. La educación formal, que nos lleva a pensar que soy ingeniero o médico y no sé nada de física, está en riesgo. En el futuro, vamos a ver que las distintas ramas no están separadas. Es lo que intentamos dar a conocer en los Clubes de Ciencia. La Universidad nueva tiene que pensar cómo podemos integrar las distintas áreas del conocimiento. Yo estudié Biotecnología, pero mis electivas fueron ciencia, tecnología y gobierno. Allí veíamos la definición de “ser humano” o problemáticas de género, que no tienen nada que ver con Biotecnología. Tomé electivas en cata de vinos, tomé psicología, para aprender a hablar a una persona que tiene una enfermedad neurológica. Ninguno de estos cursos eran parte de mi curriculum, sin embargo, la universidad me permitía hacer ese “cross-link” para fortalecer mi desarrollo. Lo mismo pasó durante mi doctorado en Biología Molecular, pero también tomaba cursos en la Escuela de Negocios y de Gobierno. Estos cursos fundamentales para el trabajo que me toca hacer ahora, que es dialogar y negociar con gobiernos, empresas y organizaciones no gubernamentales.

¿Este trabajo interdisciplinario debería apuntar a romper los compartimientos estancos en los que está organizada la universidad en la actualidad?
El curriculum académico debería conformarse con mínimos requisitos para graduarse, no más de la mitad de las materias, y el resto son las que el estudiante quiere hacer. Si un médico tiene la oportunidad de estudiar un curso de arquitectura, adelante. Cuando quiera hacer un hospital, otro arquitecto no se la va a charlar. O, al revés, ¿cómo puede hacer un arquitecto un hospital si no sabe lo básico de cómo se atiende a un paciente?

¿Qué 5 carreras son claves en función de esta transformación que plantea la Revolución del Conocimiento y la Información?
La combinación de ciencias duras y artes liberales, como sociología, economía, arte o política. No podemos plantear que esta es la carrera, todos estudiemos esto. La salud nos va a seguir interesando como sociedad, porque la Humanidad se mueve bajo el pretexto de que no queremos morirnos. Ya no el médico tradicional, de consultorio, ya que hoy ya no necesita estar físicamente en el consultorio. Son otras habilidades que necesita aprender el médico, programación de computación y redes sociales, entre otras. Espero que Economía sea algo que nos siga interesando, pero esta vez con más enfoque hacia las ciencias puras, que permita ver los datos no solo como correlación, de causa y efecto, y pruebas finales de estadística. Entre las ingenierías, la ingeniería ambiental va a ser muy importante. Países pobres como Pakistán no tiene cómo mitigar los efectos del calentamiento global como las olas de calor que matan a cientos de ciudadanos. Cada verano simplemente cavan una fosa común para los muertos. Hoy hay que lidiar con todo esto. Son momentos muy tristes para la Humanidad. La ingeniería ambiental tiene que interactuar más con las políticas públicas. Hoy los políticos nacionales, regionales o locales tienen que sentarse a conversar con los ingenieros ambientales para ver qué hacemos, no en los próximos 6 meses o dos años, sino en los próximos 50 años.

¿Qué futuro tienen las ciencias sociales? Hoy hay despidos de periodistas y comunicadores sociales todos los días…
Periodismo de datos y comunicación científica. En Bolivia no hay periodismo científico y de datos que, en verdad, pueda tomar un concepto médico, físico o de ingeniería, y lo pueda traducir al público general de una manera que sea correcta y al mismo tiempo interesante. Para ello, uno o dos años de ciencias duras sería fundamental.

¿Qué carreras no deberían elegir en función del cambio tecnológico y de estas transformaciones sociales?
No creo que haya una carrera que no sea de beneficio para la sociedad. Sería injusto plantear eso. Mi madre me decía cuando era chico que si iba a ser barrendero que sea el mejor barrendero, que mañana digan este es el mejor barrendero de Bolivia. Haz lo que te dé la gana, pero hazlo bien y con pasión.

¿Cómo fue tu propia experiencia antes de convertirte en uno de los investigadores más influyentes?
En la última década se creó una rama totalmente nueva: la diplomacia científica. Siempre hubo diplomacia científica, con los intercambios estudiantiles, desde los griegos. Con los Clubes de Ciencia, nos tocó aprender a contramarcha esta nueva ciencia. Comenzamos a traer investigadores a un país que tenía un gobierno muy cerrado, muy proteccionista y muy arraigado en el nacionalismo. Nos propusimos traer gente de afuera, que trabaje con los locales, que enseñe a los locales, y nos metimos, de hecho, con la “diplomacia científica”. Me tocó aprender cómo negociar, cómo hablar con gobernantes, cómo dar consejos en materia de leyes, y trabajar en un contexto adverso. Los Clubes de Ciencia han sido, en este sentido, la experiencia de diplomacia científica más grande de la historia de Bolivia. Los clubes comenzaron con Estados Unidos, el enemigo número uno del anterior Gobierno. Y abrimos un espacio, a tal punto que el propio régimen de Evo Morales nos buscó para trabajar en esta línea. Llegamos a hacer un club de ciencia en la Embajada de Bolivia en Washington para los bolivianos que se habían ido del país por falta de oportunidades. Vinimos con los gringos a un lugar a donde no los querían y dio resultado. Evo Morales me atacó personalmente a través de la prensa, pero el espacio se abrió de todas maneras.

¿Podemos imaginar a un Mohammed Mostajo, “canciller de ciencia y tecnología”?
Es algo que se ha hablado con la presidenta Jeanine Añez ayer. Aquí está uno de los pocos científicos y diplomáticos latinoamericanos, que está encargado de los laboratorios de aceleración de proyectos científicos para América Latina de las Naciones Unidas. Ahora que Bolivia se está abriendo al mundo, podemos ver lo que ellos han desarrollado y crear puestos exclusivamente técnicos dentro de la Cancillería boliviana. Bolivia nunca aplicó a estos laboratorios de innovación pese a que tiene todas las calificaciones para hacerlo. El anterior Gobierno no quería extranjeros aquí. ¿Por qué no abrimos ahora un centro de innovación tecnológica?

¿Cuál es tu evaluación cruda de la educación universitaria boliviana? ¿En qué estamos fallando?
Voy a referirme a las universidades públicas fundamentalmente. No es que no tienen dinero, reciben bastante plata todos los años, dado que tienen regalías garantizadas de los hidrocarburos. Y, aparte de esto, tienen una autonomía prácticamente total, donde el Gobierno nacional no entra para nada. Ese el sueño de cualquier académico en el mundo. Que te den cualquier cantidad de plata y que te den completa libertad para hacer lo que crees conveniente. Entonces, las universidades públicas bolivianas no tienen excusas para estar entre las mejores de América Latina. Sin embargo, pese a esa disponibilidad de recursos y de libertad de acción, hay problemas administrativos y ha habido grandes problemas en cómo ha sido manejado ese dinero. En varias universidades con las que yo he trabajado tienen mucho dinero para equipos, pero no para insumos. Es como tener un hospital con 500 camas, pero no tener penicilina. Por otra parte, no hay estándares para la publicación de trabajos científicos en revistas internacionales. Las universidades abren sus propias revistas científicas, pero solo publican entre ellos. La mayoría no pasa por un filtro internacional donde se pudiera competir con todo el mundo. Que otros científicos de afuera te digan si lo que estás haciendo está correcto, ese proceso no existe. Además, tenemos muy pocos puestos para catedráticos de carrera. La mayoría da cátedra como algo que hace en su tiempo libre. Abogados, psicólogos, médicos o arquitectos, que trabajan en el día y dan clases en las noches. Casi no hay académicos de tiempo completo. En Estados Unidos, después de completar el doctorado, un profesional se postula a un puesto de trabajo y la Universidad te da un “paquete de encendido” (startup package) con un monto de uso discrecional de uno o dos millones de dólares en el caso de Biología para armar un equipo e investigar con total libertad. Te dan siete años en periodo de prueba. Si te va muy bien, la Universidad acuerda con el postulante un “academic tenure”, que es un contrato de por vida por considerar que ya eres un experto mundial en dicha área en un proceso muy competitivo.

Un problema de eficiencia en la administración entonces…
Exactamente. En el caso de Bolivia, no es por falta de fondos, es porque los recursos están mal administrados, mal aprovechados. Bolivia invierte más del 7% del PIB en educación. Para poder comparar, Estados Unidos invierte 5,5%, Francia 5,7%. De toda América Latina nosotros somos los que más invertimos en Educación después de Cuba que invierte 12%. Todos los demás lo hacen entre el 5 y 6 %. Esto pasa desde el prekinder hasta la Universidad, todo el sistema es ineficiente. A los estudiantes no les enseñamos a pensar, los estudiantes están acostumbrados a que el profesor les diga qué les va a tomar y a repetir lo que dice el libro. Nunca un profesor puede preguntar nada que esté fuera del libro o de lo que se dictó en clases porque, sino, los estudiantes hacen una protesta y lo bloquean en la entrada. En mis clases, las respuestas tienen que ser el siguiente paso de lo que yo les enseñé. Con lo que yo les enseñé, ellos pueden deducir con su propio pensamiento cuál es la respuesta. El estudiante que repite y memoriza puede ser un muy buen empleado, pero no va a ser líder ni creador de ideas. Lo propio pasa en la creación de ciencia. Seguimos repitiendo recetas de cocina y no estamos creando conocimiento nuevo.

¿Hay que redefinir el perfil de las carreras que se brindan en las universidades bolivianas?
Hay que hacerlo en función del trabajo y de las demandas del mercado laboral. La mayoría de mis compañeros de biología molecular no terminaron en ciencia sino en otras áreas, como el sistema financiero o el gubernamental. En mi programa de doctorado en biología molecular había músicos. Entonces, las mismas empresas tienen que crear esta transversalidad para lograr mejores resultados.

¿El mundo empresarial, que es el que los va a emplear a estos estudiantes, cómo debe responder ante este desafío?
No hay un divorcio, pero sí un problema de comunicación. Hay casos destacados. UPSA con Cainco tienen una fuerte relación. Pero falta mayor participación del empresariado en el diseño curricular de las carreras. Sería interesante que el ministerio de Educación o de Ciencia y Tecnología tenga reuniones periódicas entre el Gobierno, las universidades y los empresarios para definir la agenda 2030 y cómo llegamos a la agenda 2040 o 2050.  También tienen que haber incentivos estatales. En algunos países, los gobiernos dan descuentos impositivos multimillonarios para que las empresas envíen a su personal a formarse en el extranjero. Tenemos que estar conectados con el mundo. Hay mil alternativas, esas son las metas, solo hay que pensarlas y tomar decisiones urgentes.







Universidades bolivianas se acoplan a la Revolución Tecnológica

Nuevas carreras universitarias para la Era del Conocimiento


Tecnologías informáticas, inteligencia artificial, nanotecnología, medioambiente y salud están a la vanguardia. Una universidad pública y cuatro privadas cuentan cómo se están adaptando a los nuevos desafíos de la Revolución Tecnológica en la Era del Conocimiento

Carlos Morales Peña / Revista Forbes Bolivia


Universidades públicas y privadas en Bolivia apuran el paso para subirse a la Revolución Tecnológica a través de nuevas carreras y novedosas metodologías de aprendizaje. 
La automatización de los procesos, la inteligencia artificial y la digitalización de casi todas las actividades humanas han conformado la denominada Cuarta Revolución Industrial en la Era del Conocimiento. Diversos expertos coinciden en alertar que el 60% de los puestos de trabajo serán reemplazados por unidades robóticas y miles de oficios que hoy conocemos ya estarán más con graves consecuencias sociales. Entre “tecno-optimistas” y “tecno-pesimistas”, lo cierto es que la transformación que, hasta no hace mucho, pensábamos que era ciencia ficción, hoy ya es una realidad en el marco de esta cada vez más estrecha y desafiante Aldea Global.
Como bien dice el sociólogo Manuel Castells, la Era de la Información que se ha instalado en las sociedades del siglo XXI no se refiere solamente a las tecnologías de la información y la comunicación derivadas de la revolución digital, sino que “integra la centralidad de la producción de conocimiento mediante el procesamiento de información permitido por dichas tecnologías en el conjunto de la actividad humana”.
Hoy, las redes de unidades de inteligencia artificial pueden fácilmente encarar oficios tan tradicionales y complejos como los que vienen haciendo médicos, abogados, sociólogos, administradores, economistas, arquitectos, educadores y periodistas. Hasta los artistas, los productores de música o los jugadores de ajedrez se ven amenazados por algoritmos que pueden crear conexiones infinitas e inimaginables para la mente humana.
Pese al terror tecnológico que causa pensar en un mundo dominado por máquinas inteligentes, la mayor parte de los expertos coinciden en que se ha instalado un nuevo paradigma científico, pero están de acuerdo en no caer en una visión apocalíptica de este proceso. Destacan, en este sentido, que el mundo de los valores, los afectos y el contacto humano serán tareas casi exclusivas de un Homo Sapiens que, como dice el experto israelí Yuval Noah Harari, insiste en convertirse en un Homo Deus de la mano del desarrollo tecnológico.
¿Qué carrera universitaria, qué tipo de conocimientos y qué formación académica se deben adoptar para encarar estos desafíos monumentales?
Forbes Bolivia habló con directivos de cinco universidades para abrir el debate sobre el perfil de la Universidad boliviana frente a estas grandes transformaciones culturales, sociales y tecnológicas que se están dando a escala global.
El rector de la Universidad para el Desarrollo y la Innovación (UDI), José Antonio De Chazal; el vicerector de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), Sergio Daga; el director de Marketing y Admisiones de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), Jorge Eduardo Castrillón; la decana de la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Evangélica, Martha Paz Burgos; y, el vicerector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), Oswaldo Ulloa, respondieron las preguntas planteadas a partir de esta inquietante realidad.
El último informe del Banco Mundial (BM) sobre la educación superior en América Latina arroja datos que son claves para iniciar el debate.
Para comenzar, y gracias a la expansión de la clase media, el ejército de estudiantes matriculados y titulados universitarios en Bolivia se multiplicado de forma considerable en la última década.
De 333.210 inscritos en las universidades públicas en 2010, pasamos a 551.353 en 2017, mientras que en las universidades privadas pasamos de 91.532 a 128.871 en 2016. De 424.742 alumnos que inscribieron sus nombres en una universidad en Bolivia en 2010, pasamos a 680.224, un 60% más de nuevos alumnos en menos de una década.
Lo propio ocurre con los titulados que pasaron de 17.987 en las públicas y 3.810 en las privadas, en 2010, a 26.455 nuevos profesionales en las estatales y 6.827 en las privadas entre 2016 y 2017. Es decir, de 21.797 graduados al comienzo del periodo a 33.282 titulados entre 2016 y 2017.
Pero lo que más preocupa a los expertos en esta materia, no es la cantidad sino la calidad de la educación universitaria y el perfil de los estudiantes en la educación superior.
El informe del BM alerta que, en América Latina, un 39,5 % de los graduados pertenece al área de Ciencias Sociales, Administración y Derecho, seguido por un 19,1 % en Educación y un 15,2 % en Salud.
En cuarto lugar, con un 11,7 %, figura Ingeniería, Industria y construcción. Las otras áreas suman en total alrededor de un 15 %: Ciencias solamente alcanza un 4,9 % de los graduados, y humanidades y artes un 3,5 %.
El caso boliviano no es la excepción.  Más del 57% de los graduados bolivianos estudiaron Educación (24%), Ciencias Sociales, Administración de Empresas y Derecho (33,2%) y Salud y Bienestar (17,4%). Apenas, 10,8% lo hicieron por Ingeniería, industria y construcción, 5,6% por agricultura y 4,9% por ciencias duras.
Frente a este panorama, las universidades públicas y privadas bolivianas ya están tomando cartas en el asunto para romper este fenómeno y apuntar a la innovación tecnológica, sin descuidar las otras áreas del conocimiento.

Nuevos oficios, nuevas carreras


José Antonio De Chazal (UDI) alerta que “esta tendencia no coincide con la realidad actual. Las demandas de la sociedad global, que acompañan la revolución tecnológica en un mercado laboral con tendencias disruptivas, se van concentrando en áreas afines como, por ejemplo, los ingenieros especializados en Tecnologías Informáticas (TI) e Inteligencia Artificial, que van a ser los más buscados, ya que están directamente vinculados con la digitalización”.
El rector de la UDI, precisa que la tasa de desempleo de estas carreras en el mundo actual se sitúa por debajo del 5%; una cifra muy positiva, siendo las ingenierías de telecomunicaciones y ciberseguridad, las de menor tasa de desempleo.
En definitiva, las ingenierías -según Randstand Professionals (USA)-, serán las carreras con más oportunidades laboral tome sus propias decisiones con respecto a su aprendizaje.
Todos los estudios coinciden en señalar que no basta ajustar la oferta universitaria, también urge fortalecer el nivel secundario.
“Ya no basta con estudiar solo para el examen, hay que hacerlo para toda la vida. Las nuevas generaciones requieren un sistema educativo acorde a la realidad con proyección de futuro, por lo que es necesario vincular la educación secundaria con la universitaria”, indicó.
En términos de formación profesional, las carreras que tienen mayor mercado laboral actualmente – y en proyección los próximos 20 años - son las técnicas y las tecnológicas, asegura De Chazal.  Se dice que las carreras que forman abogados, corredores inmobiliarios, arquitectos, contadores, entre otros, van a sentir en mayor grado los cambios tecnológicos, ya que, con la inteligencia artificial, la programación informática, se podrían eventualmente sustituir varios campos del ejercicio profesional.
“La dinámica que acompaña el crecimiento de las soluciones informáticas, con aplicaciones en todos los ámbitos de la actividad profesional y empresarial, se deja sentir cada vez más en la vida cotidiana”, explica el experto.
Por ejemplo, en el diseño y proyecto de casas y oficinas, la domótica, ofimática y robótica van ganando espacio, donde aquellos arquitectos que no estén a tono con las nuevas tecnologías, van a quedar fuera de mercado.
En los casos de abogados, ya se están utilizando diversos tipos de software, donde se introducen datos de leyes y de jurisprudencia, y el sistema genera situaciones y escenarios que permiten contar con informes, dictámenes e incluso opciones de soluciones alternas de conflictos/controversias, con mayor precisión.
O bien, en el caso de las ciencias médicas, con la introducción de datos sobre historiales clínicos, con información de toda la gama de enfermedades y afecciones, con la farmacología disponible, va a ser posible tener resultados de diagnóstico clínico y su posible tratamiento.
Sin embargo, De Chazal remarca que “hay que tener en cuenta que el elemento central: el ser humano, siempre va a ir adelante en todo tipo de carreras profesionales. Un médico no va a ser sustituido por un robot, porque las emociones y los sentimientos, la psicología clínica y las terapias que pueden lograr la recuperación de los pacientes, son irremplazables por soluciones tecnológicas. De igual modo, un abogado bien formado va a asesorar y orientar jurídicamente en mérito a su capacidad y razonamiento jurídico. Similar criterio para las otras profesiones que tienen la tendencia a sufrir los cambios tecnológicos”, enfatizó.

Habilidades blandas y duras


Sergio Daga, de la UPSA, recuerda que “el hombre del siglo XXI busca ser amigable con el medio ambiente, se enfrenta a la automatización de los empleos, a emprendimientos que son cada vez más tecnológicos e innovadores y, a su vez, busca ser una persona íntegra como un valor fundamental, no sólo desde un punto de vista moral y ético, sino desde lo productivo”.
En este sentido, “las habilidades llamadas blandas (resiliencia, amabilidad, perseverancia, honestidad) son activos que las máquinas no pueden tener, y esto otorga valor agregado al hombre del siglo XXI”.
En ese marco, en la UPSA “todas nuestras carreras y programas de postgrado buscan preparar a los estudiantes ante los desafíos que actualmente nos enfrentamos. Los procesos de adecuación permanente de nuestro currículo y las propuestas de nuevas carreras miran hacia ese sentido. Esas habilidades blandas están incorporadas, de manera transversal, en los renovados planes de estudios de nuestras carreras”, aseguró.
Sin duda que las carreras con mayor impronta tecnológica, con enfoque sostenible medioambientalmente hablando, así como la enseñanza de las humanidades, son aspectos destacan de las que se podría llamar las carreras del futuro, destacó Daga.
La UPSA cuenta con 19 carreras de pregrado, todas rediseñadas recientemente, y sus programas curriculares se actualizan semestre a semestre. Así también, se tiene previsto la apertura de dos nuevas carreras que responden al momento actual que vivimos, que algunos lo llaman la Cuarta Revolución Industrial, estas son las carreras de Ingeniería en Mecatrónica y Robótica, así como Ingeniería en Energías Eléctricas y Renovables.
Ambas carreras, se espera, puedan ser ofertadas en el siguiente año académico 2021. De igual manera, los programas de maestría de nuestra Universidad cuentan con certificaciones internacionales en Big Data, en conjunto con la Escuela de Negocios ENAE de España.
De acuerdo con el último reporte “The Future of Jobs” del Foro Económico Mundial, recuerda Daga, “los oficios que tienen mayor probabilidad de sufrir cambios son aquellos que exigen habilidades no tan especiales o complejas, sino más operativas y que no exigen mayor capacidad de análisis. Y digo sufrir cambios y no ser reemplazados, porque ese mismo informe indica que lo que podría estar ocurriendo, al menos en áreas como el retail, es que los trabajadores ya no son contratados para realizar labores específicas, por ejemplo, en un supermercado, solo para manejar la caja, sino también para revisar inventario y reponer productos”.
Según Daga, la multifuncionalidad llegó para quedarse. Es importante que la preparación que se recibe en instituciones de educación, no sólo superior, sino a todo nivel, tenga en mente la flexibilidad y la capacidad constante de incentivar y emocionar al estudiante con las ansias de aprender”.

Escenarios del futuro


En Unifranz, la oferta de carreras está estrechamente vinculada a las demandas del futuro y viene acompañada con una metodología de enseñanza que apunta a desarrollar las competencias de los estudiantes de forma transversal a todas las ramas de conocimiento.
Jorge Eduardo Castrillón lo explica de esta manera: “En un mundo de cambios exponenciales, una universidad hace ciencia ficción porque está preparando profesionales para dentro de 5 años. Para poder entender los escenarios futuros ya no podemos planificar como en el pasado mirando hacia atrás para reproducir según la experiencia”.
Hoy, “debemos trabajar mediante prospectiva es decir delinear los potenciales escenarios futuros que enfrentaremos para desarrollar los escenarios presentes que nos encaminen hacia ese futuro. Hoy un niño que ingresa en el preescolar va a estudiar una carrera universitaria de una profesión que todavía no conocemos”, asegura.
En este marco, en Unifranz, las cinco carreras de mayor potencial son Ingeniería Informática, Ecología Genética, Cyberseguridad, Biotecnología y nanotecnología, Comunicación Digital, (Big Data, Inteligencia Artificial) y la Medicina Geriátrica.
En este contexto, la mirada de la Unifranz se resume en una frase que se encuentra en el ADN de la universidad “El futuro es hoy, en Unifranz”. Desde hace cinco años nos hemos propuesto la misión de transformar el Modelo Educativo en Bolivia y para esto desarrollamos un modelo de aprendizaje por competencias en donde los profesores ya no entregan solo conocimiento (este sin dudas se encuentra en la nube) sino que son facilitadores de encontrar, junto a sus alumnos, respuestas a las múltiples preguntas del aula.
“Para esto todas nuestras carreras tiene condimentos tecnológicos enmarcados en Centros de Simulación donde los alumnos experimentan su profesión con las últimas tecnologías. Por ejemplo, el Centro de Simulación de Salud donde los futuros médicos ya no solo experimentan anatomía con cadáveres, sino que lo realizan los robots que simulan problemáticas de pacientes o con una pantalla clínico quirúrgica donde pueden navegar por el cuerpo humano en forma virtual”, explicó.
Por otro lado, “las carreras han sido rediseñadas en sus contenidos y pensum de manera de actualizar las experiencias que viven los alumnos. Las carreras tienen una alta orientación hacia la especialización mediante menciones que permite a los estudiantes especializarse en áreas de potencial futuro, como por ejemplo la carrera Ingeniería de Sistemas cuyas dos menciones son “internet de las cosas” y “domótica”.

Cinco áreas clave


Martha Paz, de la Universidad Evangélica, remarca que las cinco carreras clave de este proceso son:
Inteligencia Artificial (ahora las actividades cotidianas de las personas y sociedades giran en torno al internet y, pronto, al internet de las cosas); Nanotecnología (cada vez se necesitan más y nuevos materiales para la creación de objetos que reemplacen a los tradicionales y solucionen problemas de costos y de contaminación); Gestión del Medio Ambiente (el cambio climático nos exige actuar pronto, eficaz y eficientemente en el cuidado del medio ambiente desde todos los espacios, ámbitos y grupos culturales); Gestión del Talento Humano (la verdadera riqueza de las naciones está en las personas); y Filosofía de la Ciencia (entre tanta producción, el hombre debe saber cuestionarse permanentemente sobre lo que está haciendo y adónde todo eso le lleva a él y al mundo).
“No me atrevería a decir que hay profesiones que están quedando obsoletas, pero sí puedo señalar que, en estos momentos, las ciencias sociales en general están un poco deprimidas. Son las ciencias de la salud y las ciencias exactas y de tecnologías las más procuradas en la actualidad. ¿Por qué están un poco deprimidas las primeras? Por un lado, porque las modas van y vienen y, por otro, porque, sin necesariamente quedarse obsoletas, es verdad que hay ciertas carreras, como el Periodismo, que necesitan reinventarse ante la avalancha de cambios tecnológicos y prácticas profesionales, administrativas y económicas que están resquebrajando el tradicional modelo de negocios basado en la publicidad que sustentó al periodismo durante un poco más de un siglo”, indica la experta.
“¿Es esto un problema? No. Es una gran oportunidad para reinventarse. Muchas profesiones que actualmente se ven en crisis se encuentran ahora en un momento de inflexión, con más oportunidades que nunca. Siguiendo el mismo ejemplo del Periodismo, lo que corresponde hacer es replantearlo desde el punto de vista de los modelos de negocios, desde la tecnología y lo multimedial, y desde su interrelación práctica con otras disciplinas y ciencias como la informática, las telecomunicaciones y la electrónica”, asegura.
Porque, “definitivamente las sociedades necesitan y necesitarán por siempre del periodismo, de la historia, de la literatura, las artes en general, la sociología, la filosofía, la lingüística, las ciencias políticas y teológicas, la antropología, la psicología, en fin”.

El desafío de la pública


Con más recursos gracias a la coparticipación fiscal y los fondos provenientes de las regalías petroleras, Ulloa resalta que la UAGRM ha logrado transformar la infraestructura universitaria gracias a una fuerte inversión pública. Sin embargo, reconoce que la entidad está en pleno proceso de adecuación para garantizar la provisión de un servicio universitario que atienda las demandas de un mercado laboral cada vez más exigente y cambiante y de un sector productivo que es el motor de la economía de Bolivia.
Ulloa considera que la clave para la adaptación a los nuevos desafíos tecnológicos pasa por garantizar la calidad académica, para lo cual se busca la actualización de la oferta universitaria, la incorporación de tecnologías de la información más modernas y con la acreditación de más del 50% de las 58 carreras de grados y 6 técnicas ante el Mercosur, lo cual garantiza la conexión con los últimos avances tecnológicos que se dan en la región.
El vicerector recordó que, además, la universidad pública tiene convenios con más de 200 universidades del mundo, lo que permite un intercambio sustancial de profesores y estudiantes con centros de estudio en Europa, Japón, China y otros países.
“Nosotros también nos estamos preguntando sobre las carreras del futuro y sabemos que están apareciendo nuevos perfiles y demandas de las sociedades”, señaló.
Ulloa aseguró que, en ese marco, se visualiza un cambio en la tendencia, donde las carreras sociales están perdiendo terreno frente a las ingenierías, la salud y el medioambiente.
“Las carreras del futuro tienen que ver con la informática, la digitalización, la nanotecnología, la inteligencia artificial, el medioambiente y la salud”, aseguró.
 “La clave del cambio también está en el secundario. De 40.000 estudiantes secundarios, apenas 15.000 pueden ingresar a la universidad. Hay falta de formación y allí hay que trabajar con más fuerza”, indicó.
Para dar una alternativa a estos sectores, la UAGRM también ha puesto en marcha tres carreras virtuales, Derecho, Contaduría e Informática que se pueden resolver sin asistir al campus universitario.
“Creemos que el cambio está para quedarse y que nosotros debemos adecuar nuestra oferta universitaria para este nuevo mundo que plantea la revolución tecnológica”, afirmó Ulloa.








martes, 11 de febrero de 2020

Pepe Mujica: Discurso a los jóvenes



PEPE MUJICA, SOBRE EL VALOR DE LA VIDA


Un profeta de la esperanza y el compromiso social. El expresidente uruguayo junto a los jóvenes. "Los seres humanos tenemos que creer en algo".







Saramago, contra toda religión

José Saramago: No creo

El escritor portugués, desafiante. Un gigante de la literatura y el pensamiento humanista. "El único lugar donde existe Dios es en la mente del hombre. Lo hemos inventado, como inventamos todo lo demás". Aquí, con Jesús Quintero, más conocido como "El loco de la colina", en su programa El Vagabundo, 


lunes, 10 de febrero de 2020

Redes sociales y discursos de odio

Wieviorka, contra el racismo


“Las redes sociales potencian los discursos de odio”


Por Carlos Morales Peña /

Michel Wieviorka es uno de los grandes intelectuales que observa azorado cómo sus reflexiones sobre los males de la modernidad se van haciendo dramáticamente realidad. Racismo, populismo, posverdad, democracia, terrorismo, nuevas tecnologías, migraciones a traviesan su vasta obra sociológica, una de las más destacadas de las últimas décadas. Este francés de bigote ancho, cabeza calva y sonrisa diáfana no tiene pelos en la lengua para marcar las líneas críticas contra todo tipo de extremismo populista, en particular, el denominado supremacismo blanco’, ferozmente violento, que hoy tiene referentes en las altas cumbres de la política mundial y en no pocos intelectuales orgánicos del establishment local.

1. En América Latina avanzamos en leyes, políticas e instituciones contra el racismo, sin embargo, el fenómeno prevalece y, en muchos casos, parece haber recrudecido. ¿A qué atribuye esta tendencia?
Hay países donde el cambio genera identidades particulares que antes no eran tan visibles, por ejemplo, migrantes que vienen de otros países o grupos que antes no tenían visibilidad y que hoy están cada vez más presentes en la sociedad. Y del otro lado, procesos de fragmentación social y cultural, que hacen que los grupos tradicionales se transformen en fragmentos menores. En estos procesos, es posible la aparición del racismo como fenómeno social. La situación se agrava cuando la fragmentación y la multiplicación de los grupos se producen en una situación donde no hay bastante democracia y donde el tratamiento de los problemas no se da en el marco democrático. Cuando hay un proceso de fragmentación y de desarrollo de identidades particulares, si los grupos no se hablan, si no son capaces de discutir sobre sus problemas y sus demandas, entonces lo que viene es lo contrario de la institucionalización de los conflictos. En ese contexto, es posible que surja el odio, el resentimiento, la envidia y la violencia racista.

2. Diversos sectores sociales y políticos critican en Bolivia a Evo Morales, por ejemplo, por una cierta instrumentalización política del racismo. Dicen que se utiliza el racismo para fortalecer su poder en el marco de una democracia en retroceso ¿Ud. cómo lo ve?
No puedo hablar del caso boliviano en concreto. Pero, en muchas situaciones, el racismo, que era un problema social entre grupos, desde abajo, pero sin transformarse en discurso político, se transforma, desde la infrapolítica, en una lógica política. Cuando el tema social no funciona, el discurso político puede transformarse en un tema racista. Esto ocurre, generalmente, cuando hay sectores sociales con dificultades sociales y cuando la política no logra tratar la problemática del racismo de forma social. En Francia ocurre actualmente. Cuando la situación social no se puede resolver, entonces encuentran un causante en los migrantes. Por eso, el tema social se transforma en un tema racista. Hay situaciones donde un poder dice que hablará del racismo de los otros, pero no se habla de mi racismo, ni de mi incapacidad para tratar las políticas sobre demandas que no son racistas. No conozco el caso boliviano de cerca, pero es probable que cuando los problemas sociales no son tratados en el plano social, surge la posibilidad de que se generen discursos racistas y de que los otros son racistas.

3. ¿Los regionalismos, que también están presentes en varios países de Europa, son formas discursivas que pueden caer en el racismo? ¿La identificación discriminatoria contra los “collas” y “cambas” son parte de estos problemas no resueltos vinculados al racismo?
Así como hablamos de la fragmentación social como condición para el surgimiento del racismo, en este caso la fragmentación puede adoptar una forma territorial. El regionalismo es la expresión de la fragmentación de un país, donde una región culpa a la otra de sus males y no hay un diálogo político para resolverlo. Cuando una región naturaliza el conflicto con otra región entonces se dan estos fenómenos. Es cuando se resaltan las particularidades físicas de la gente de otras regiones, las diferencias culturales y se plantea que los “otros” son inferiores.

4. El supremacismo blanco’ está detrás de los brutales ataques en Christchurch (Nueva Zelanda) y El Paso (Texas) sustentado en el pensamiento de Renaud Camus que plantean la teoría de la “gran sustitución”. ¿Cómo explica este fenómeno a escala global?
Estamos ante la expresión violenta de una ideología racista. No es solamente el prejuicio, solo discriminación o segregación de los otros que son diferentes. Es violencia, hay muertos, decenas de muertos. El racismo mata a personas de forma sistemática en diversos puntos del planeta. Esto surge en países donde la cuestión religiosa es muy importante. En tercer lugar, el racismo de tipo supremacista como el que se dio en Estados Unidos y Nueva Zelanda, pero antes también en Noruega con el terrorista Anders Behring Breivik que masacró a ocho personas el 22 de julio de 2011. Lo grave es que en todos estos casos el extremismo religioso se conecta con el tema de la migración. Los supremacistas ven a los migrantes como parte de una invasión que puede destruir su identidad nacional, cultural o racial. Ellos ven a la migración como un fenómeno totalmente peligroso y negativo. El supremacismo blanco es conectado con la idea de invasión, con la idea de que los migrantes son gente peligrosa. Antes, el racismo clásico era un fenómeno al interior del país. La cuestión de los negros en Estados Unidos, por ejemplo. Hoy es un fenómeno que mezcla las cuestiones internas con las externas.

5. Como ocurre hoy en Estados Unidos…
Exactamente. El racismo puede ser más activo en un nivel político y en el nivel infrapolítico, si el poder más importante es el que facilita este tipo de discursos. Donald Trump, por ejemplo, enuncia un discurso que permite pensar a amplios sectores de la sociedad estadounidense que es posible plantear estas ideas discriminatorias hacia los migrantes. El planteo de quienes cometieron los crímenes en El Paso no estaba tan lejos de lo que expresaba Trump en otros discursos contra los migrantes hispánicos, guatemaltecos o salvadoreños. Entonces hay una conexión entre los que abre como perspectiva el discurso de la élite política y los comportamientos que se dan en la base de la sociedad.

6. Ud. plantea que es mucho más peligroso el discurso racista de las élites que el que circula en las bases de la sociedad…
El racismo de las élites no dice hay que matar a los latinos o hay que matar a los judíos, o a tal o cual grupo, porque no sería políticamente correcto. Pero sí las élites dicen cosas muy negativas sobre las personas que pertenecen a estos grupos. Entonces, esa creencia va a legitimizar el racismo de manera más general y va a facilitar el desarrollo de comportamientos violentos en las bases.

7. Ud. ha planteado que a lo largo del siglo XX pasamos como sociedad del racismo científico al racismo cultural. ¿Cómo se da el racismo en el siglo XXI en esta sociedad fragmentada de la globalización?
El racismo clásico ha desaparecido. Hay formas muy primarias de racismo que sobreviven, es cierto. Si yo digo que la gente que tiene color de piel más oscura son inferiores intelectualmente, eso es el viejo racismo. Los que vemos hoy son las transformaciones del racismo cultural. Cuando en los años 60 y 70 se comenzó a hablar del racismo cultural se decía: hay personas que son diferentes que no quieren adoptar los valores de la nación o los valores dominantes, es decir, no quieren vivir como “nosotros”. Hoy el racismo cultural tiene otra dimensión donde se dice: hay que gente que pertenece a grupos minoritarios que quieren ser reconocidos por su cultura propia y no quieren adaptarse a la cultura dominante. Son grupos que no aceptan la cultura dominante que no reconoce mi particularismo cultural. Entonces no se aceptan los particularismos.

8. ¿En qué medida las redes sociales y las nuevas tecnologías de la Inteligencia Artificial (IA) tienen el riesgo de potenciar una nueva forma de racismo en el mundo?
Vemos nuevas formas del racismo que tiene que ver con la digitalización de la sociedad a través de internet, las redes sociales y la inteligencia artificial. Con las redes sociales los discursos racistas se vehiculizan mucho más fácilmente. Los discursos del odio circulan más fácilmente a través de las redes sociales.
Se ha instalado la idea de que las nuevas tecnologías no tienen ideología y son neutras. Hoy ya estamos viendo el racismo, por ejemplo, de la inteligencia artificial. Vamos a dar un ejemplo. Si una industria incluye la inteligencia artificial a través de robots para la selección de los nuevos empleados. Si los datos para programar a los robots contienen prejuicios racistas, entonces la máquina procesará la selección de la misma forma. Hay nuevas formas de racismo a través de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial que no quiere aparecer como racista. Si los programadores de esas máquinas son racistas, los robots también lo serán. Esto está ocurriendo en Estados Unidos, Europa y los países asiáticos.
Las nuevas tecnologías, los algoritmos, los robots, la Inteligencia Artificial (IA) son cada vez más utilizados por muchos sectores de la sociedad. Por ejemplo, para evaluar los profesores, seleccionar los mejores candidatos a un empleo, organizar la distribución de hospedajes. En todos los casos, se presentan como neutros, puramente tecnológicos. Pero para crear estos instrumentos y para que funcionen, se necesitan datos de miles de personas y ¿de dónde vienen los datos? De la sociedad. Y dentro de la sociedad puede haber racismo. Si los datos incluyen elementos de prejuicio racista, estos elementos penetrarán dentro de esos instrumentos y llevar a las tecnologías a transformarse en instrumentos de discriminación.

9. ¿Con el celular en la mano, el lobo le está ganando al hombre en su lucha contra la violencia, el racismo y la discriminación?
Es difícil saber si hay más o menos racismo. Hay nuevas formas de racismo que se desarrollan y otras que se superan. Hoy vemos que hay menos prejuicios, pero más violencia. El racismo es posible cuando tenemos sociedades fragmentadas. Además, el racismo se potencia con las nuevas tecnologías, lo que nos obliga a tener nuevas formas de actuar frente a este flagelo.

10. ¿Cómo ve el ascenso del populismo de izquierda y de derecha a escala global? ¿Qué consecuencias tiene para la democracia?
Al nivel mundial, el populismo de izquierda tiene menos espacio político que el populismo de derecha, nacionalista y más o menos autoritario. Las ideologías de izquierda están todas en retroceso, el comunismo ha perdido su legitimidad, la socialdemocracia enfrenta una profunda debilitación y las fuerzas de extrema derecha son hoy en día capaces de proponer discursos que tienen dimensiones sociales, de redistribución de la riqueza y de interesar a los electores que antes votaban por la izquierda. Por eso, es más difícil de proponer un populismo de izquierda. Los populismos accedan o quieren acceder al poder a través procedimientos democráticos, a través el voto. Por eso, sus partidos quieren ser respetables, no apoyan a la violencia, no son revolucionarios. Pero su visión de la política no es realmente democrática. No se interesan en la democracia representativa. Por eso, los anglosajones señalan que son parte de la “democracia no liberal”; quieren la democracia directa, no les interesa el Parlamento. Los populismos necesitan líderes fuertes, carismáticos, y eso abre la puerta al autoritarismo. Además, el populismo es un discurso mítico, que resuelve las contradicciones de la vida real a través un discurso imaginario: cuando el mito no puede funcionar, cuando hay que dirigir un país, tomar decisiones económicas, y no únicamente protestar, el populismo tiene dificultades, el mito explota, y lo peor puede suceder: el nacionalismo duro, por ejemplo, el extremismo del populismo.



11. ¿Qué características tiene esta era de la posverdad a través de las redes sociales en internet y cómo pueden hacer los medios y los públicos contrarrestar los males de la mentira en el espacio público?
Hay dos dimensiones en la posverdad: de un lado, la mentira, que es un fenómeno donde el mentor, por ejemplo, un jefe político, propone “fake news” que una parte de la población espera y acepta con placer. Aquí, lo importante es la relación fuerte entre esta parte de la población, que da total confianza a sus amigos y no cree a lo que proviene del otro campo, los periodistas, las élites. Esto se debe en gran medida a la fragmentación social y a las rupturas que se desarrollan entre estas partes de la población que se sienten olvidadas, excluídas, en caída social y la parte de la población que no se siente excluida.
Del otro lado, existe el fenómeno del “complotismo”, es decir una paranoia social, donde las mismas partes de la población, con la ayuda de ciertos intelectuales, piensan que, para entender el mundo, para dar un sentido a su experiencia personal, hay que saber que fuerzas ocultas organizan el mundo, de manera más o menos maléfica, por su propio beneficio.
Estos dos fenómenos siempre han existido. Los rumores, los prejuicios sobre los judíos, por ejemplo, no son nuevos. Pero las redes sociales crean condiciones muy favorables para su circulación inmediata, sin fronteras, y con posibilidades multiplicadas de comunicar con otras personas.
Las redes sociales son mucho más cerradas de lo que podemos imaginar. Sus miembros piensan más o menos de la misma manera, funcionan de manera más o menos comunitaria y cuando hay muchos miembros en una red, eso da una fuerza impresionante a las “fake news”.   
Para contrarrestar este fenómeno hay que introducir en las leyes y en los acuerdos internacionales medidas que reglamenten el uso de las redes sociales. También hay que ejercer una presión fuerte y directa sobre las empresas de ‘Internet’ para que adopten medidas para acabar con los discursos de odio y de las mentiras. Y En otro nivel, hay que promover una información de calidad. Los medios necesitan modelos económicos nuevo y una prensa de calidad en un contexto en que han perdido una parte importante de sus recursos que venían de la publicidad. También se requiere una acción firme para acabar con los monopolios de tipo Twitter, Facebook, que no favorecen la información seria. 

(Entrevista publicada en el diario EL DEBER el 31/08/2019